Crucifixión

AMBROSIUS FRANCKEN II
(Amberes 1581 – 1632)

64 x 50 cm. Óleo sobre tabla. 1610 ca. Certificada por el Profesor Jan de Maere

La obra está estrechamente vinculada a un prototipo figurativo de Miguel Ángel, quizá una de las fuentes iconográficas más difundidas a lo largo del siglo XVI: El Cristo Crucificado de Buonarroti. La obra (conocida a través del dibujo, Fig. 1) se difundió por toda Europa por medio de grabados y dibujos, convirtiéndose rápidamente en un canon figurativo de la anatomía de Cristo desnudo, especialmente para los artistas que como Frans Floris y Marten de Vos, descubrían con entusiasmo la forma italiana de concebir las anatomías y la concepción del espacio de la que el arte toscano/arte romano se había convertido en defensor. En concreto, al menos dos grandes composiciones estrechamente relacionadas con la nuestra, se conocen hoy en día.

La primera en la colección Gerstanmeier de Madrid y la segunda recientemente ingresada en el mercado del arte, ambas atribuidas a Jacob de Backer. Si para ambas pinturas lo común para la figura de Cristo en la Cruz es evidente, las diferencias compositivas subrayan la absoluta originalidad de nuestro cuadro. El retablo madrileño, en todo caso, se acerca más por el nivel cualitativo y rítmico de los personajes: San Juan, vestido de rojo a la derecha, la Virgen de pie en luto, mientras que en el nuestro está en oración, junto a la Magdalena al pie de la Cruz. En el fondo, la ciudad deja espacio para la inserción de algunos personajes de estilo antiguo en ambas obras, pero con mayor desarrollo en la nuestra, entre ellos el soldado a caballo, sorprendido señalando el crucifijo. Por lo tanto, a pesar de la similitud general, las numerosas diferencias exigen algunas reflexiones sobre la autonomía de nuestra obra respecto a las demás variantes conocidas. En este sentido, la lectura de nuestro cuadro como una obra genuina de un artista perteneciente a la generación siguiente a la de Backer parece aún más sensata.

En nuestra obra, el fuerte contraste entre el cielo plomizo y los ropajes de los personajes (con variaciones del rosa pálido al rojo intenso), acompaña a los rostros fuertemente acortados y poses atrevidas, músculos tensos y gestos agitados, en base a esa una interpretación típicamente nórdica que gusta de absorber los tonos más brillantes de Miguel Ángel, bien en consonancia con el innato gusto flamenco por el anticlasicismo. A continuación, se utilizan toques de luz sutiles para crear el efecto de las lágrimas en los rostros o para el brillo natural de la epidermis (obsérvese el toque en la nariz de San Juan), mientras que en todas partes se puede ver un diseño nervioso que toma la forma de plieges de poderoso movimiento: el romanismo en todo su esplendor.

Nuestra tabla representa la Crucifixión, uno de los temas más recurrentes en el arte cristiano con iconografía muy evidente. La composición de la obra es triangular, donde el protagonista es Cristo Crucificado. Observamos la gran maestría del pintor a la hora de representar la anatomía humana, que refleja de una manera muy verosímil cada parte del cuerpo. Bajo Jesús representada la calavera, como alegoría de redención del pecado de Adán y el nacimiento de un hombre nuevo. Es el emblema del triunfo de la cruz sobre el pecado, con una clara alusión a la resurrección de Cristo. A la izquierda, la Virgen María con manto negro dedica un rezo a su querido hijo y a la derecha, San Juan Evangelista cruza sus manos y dirige la mirada hacia la Virgen. Bajo la cruz, Santa María Magdalena se arrodilla ante Jesús, con gesto de gran dolor ante tal horror. Detrás de la escena principal, encontramos dos mujeres abrazadas, se trataría de las otras dos Marías: María de Cleofás y María Salomé. Además también vemos dos personajes a caballo con atuendos orientales, los soldados que vigilaban el ajusticiamiento de Cristo. Toda la escena está enmarcada sobre un fondo urbano, muy recurrente en las escenas de calvario. Observamos un cielo oscuro y turbulento como símbolo de lo que está ocurriendo, que envuelve la escena en un halo de tristeza y dolor.

Certificado por el Profesor Jan de Maere

Destacado pintor flamenco especializado en pintura histórica y religiosa. Poco se sabe con certeza sobre su vida. Fue conocido como el joven, para así distinguirlo de su tío con el mismo nombre. Era hijo del conocido pintor Frans Francken I (1542-1616) y muy probablemente fue su pupilo en los primeros años. En 1623-1624 se convierte en maestro de la Guilda de San Lucas de la ciudad de Amberes. En sus obras iniciales, vemos una clara influencia de su padre, sobre todo en la forma de tratar las figuras humanas, cuidando la anatomía y los rostros de los personajes representados en sus cuadros. Se dice que pasó una temporada pintando en la ciudad de Lovaina pero no se conserva documentación de este hecho. Sabemos también, que a la muerte del pintor Abraham Govaerts (1589-1626), Ambrosius contribuyó a la realización de algunas figuras en los paisajes que Abraham había dejado inacabados. Entre los mejores seguidores de la tradición figurativa romanista tardía, se encuentran los primeros miembros de la dinastía Francken. Entre ellos, Ambrosius Francken II, conocido también por haber completado algunas obras que De Backer dejó inacabadas en el momento de su prematura muerte. Una datación de la fase inicial de la obra de Ambrosius II también nos permite leer con familiaridad la fuerte proximidad a la gramática figurativa de Hednrick Goltzius, la elección de centrarse en la capacidad de expresiones y anatomías de forma vibrante y musculosa, acompañando todo con luz tenue y dinámica, sin distribuir referencias simbólicas y alegóricas en el cuadro, según esa costumbre que luego será típica en la fase final del autor.

Ambrosius Francken II dedicó su carrera a pintar pequeñas escenas religiosas de gran calidad al estilo de su hermano Frans Francken II (1581-1642), pero también encontramos entre sus obras escenas de género.

BIBLIOGRAFIA

  • Maere, J. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. Bruselas, 1994, p. 164.

  • Peeters, N. Marked for the Market? Continuity, Collaboration and the Mechanics of Artistic Production of History Painting in the Francken Workshops in Counter-Reformation Antwerp, Nederlands Kunsthistorisch Jaarboek 50, 1999, p. 58-79.

  • Peeters, N. From Nicolaas to Constantijn: the Francken family and their rich artistic heritage (c. 1550-1717), in: Family Ties. Art Production and Kinship Patterns in the Early Modern Low Countries, Turnhout 2012, p. 103-117.

  • Rombouts, Ph. Les liggeren et autres archives historiques de la Guilde Anversoise de Saint Luc, Ámsterdan, 1961, vol.1 p. 596.

  • Thieme, U. Becker, F. Allgemeines Lexicon der bildengen Künstler: von der Antike bis zur Gegenwart, Catálogo razonado, Leipzig, 1619, vol. 12 p. 338

MUSEOS

Existen obras de Ambrosius Francken II en las colecciones de los museos de las siguientes ciudades entre otras: Kunstmuseum, Basilea (Suiza) – Billedgallery, Bergen (Noruega) – Museo de Bellas Artes, La Rochelle (Francia) – Museo de las Agustinas, Toulouse (Francia), etc.

PROCEDENCIA

  • Colección privada, Francia

EXPOSICIONES

  • TEFAF Maastricht, 2022

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